¿Por qué la democracia parece no funcionar en el país? Una desasosegada reflexión
Acéptemoslo, todos conocíamos de antemano los resultados de las elecciones del 4 de junio en el Estado de México, y no, no apelo a que, al estilo platónico, ya existía, grabado en el Hyperuránion tópon una perfecta y eterna victoria del PRI para esta jornada electoral; me refiero a que, muy a nuestro pesar, en el conocimiento colectivo era ya noticia vieja el hecho de que la democracia en el país es sólo una fachada y que, detrás de las "honorables" instituciones que velan por el soberano derecho a elegir a nuestros gobernantes, se encuentran, no una, sino infinidad de formas para torcer y burlar la ley, y por ende, pasarse por el arco del triunfo el deseo y voluntad del electorado.
Compra de votos, intimidación, acarreo, promesas vacuas y genéricas, pura demagogia pues: las artimañas priistas ochenteras regresaron del baúl de los recuerdos para mezclarse con nuevas maneras y nuevos modos, como lo son el apoyo descarado del gobierno federal a un partido político, tarjetitas rosas y la participación de un arbitro electoral cooptado y listo para legitimar la barbarie. Y lo que ahora sorprende no es el resultado sino el cinismo total con el que se ha realizado la tarea. Alfredo del Mazo es el nuevo gobernante del Estado de México, esto es un hecho ¿Y quién va a hacer algo al respecto: Obrador, el PAN, la ciudadanía? En el nuevo panorama no hay espacio para la impugnación, o la crítica, y "haiga sido como haiga sido", de nuevo el PRI hizo de las suyas y el estado regresa con el marido golpeador que por 80 años la ha mantenido en la pobreza más abyecta. Hoy Arturo Montiel ríe.
No gente, no existe la democracia en el país, ya que este sistema demanda a individuos informados y conscientes de su situación, demanda un intercambio de ideas entre gobernantes y gobernados, demanda instituciones en las que el ciudadano pueda confiar; demanda condiciones que simplemente no existen en nuestra república bananera y que quizá nunca se logren alcanzar; sí, disculpen el pesimismo, sería de locos solicitar buen animo ante tan oscuro panorama. El 2018 se aproxima y la incertidumbre crece. Las respuestas a corto plazo se ven engañosas, las de largo plazo se ven inalcanzables, entonces qué nos queda sino reír, reír como locos porque como dijera alguna vez Jorge Ibargüengoitia: Si no voy a cambiar al mundo, cuando menos quiero demostrar que no todo aquí es drama.
El titulo esta muy chingon para un texto tan corto, ademas de pesimista, fomenta ser pasivo ante la problemática del país. Te quedaste coto en el escrito.
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