¿Por qué la democracia parece no funcionar en el país? Una desasosegada reflexión
Acéptemoslo, todos conocíamos de antemano los resultados de las elecciones del 4 de junio en el Estado de México, y no, no apelo a que, al estilo platónico, ya existía, grabado en el Hyperuránion tópon una perfecta y eterna victoria del PRI para esta jornada electoral; me refiero a que, muy a nuestro pesar, en el conocimiento colectivo era ya noticia vieja el hecho de que la democracia en el país es sólo una fachada y que, detrás de las "honorables" instituciones que velan por el soberano derecho a elegir a nuestros gobernantes, se encuentran, no una, sino infinidad de formas para torcer y burlar la ley, y por ende, pasarse por el arco del triunfo el deseo y voluntad del electorado. Compra de votos, intimidación, acarreo, promesas vacuas y genéricas, pura demagogia pues: las artimañas priistas ochenteras regresaron del baúl de los recuerdos para mezclarse con nuevas maneras y nuevos modos, como lo son el apoyo descarado del gobierno federal a un partido po...